Signos y síntomas de las varices esofágicas

Raquel Lemos Rodríguez · 18 marzo, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el biotecnólogo Alejandro Duarte el 20 febrero, 2019
Las varices esofágicas presentan una serie de síntomas que podemos pasar por alto hasta que se agravan. Hoy descubriremos cuáles son y las opciones de tratamiento que existen en la actualidad.

Todos sabemos lo que son las varices: dilataciones de las venas que provocan una insuficiencia venosa. Sin embargo, existen también las varices esofágicas situadas en la parte final del esófago y que dificultan el paso de la sangre.

Los signos o síntomas de las varices esofágicas que, en ocasiones, podemos confundir con otros problemas menos graves, es importante que los pongamos en conocimientos de un médico. Un tratamiento temprano evitará que esta enfermedad empeore.

¿Cómo saber si tengo varices esofágicas?

Mujer mareada
El mayor riesgo que tienen las varices esofágicas es la ruptura y los posibles sangrados.

Para saber si tenemos o no varices esofágicas, un estudio publicado en la Revista Española de Enfermedades Digestivas expone aquellos factores que inciden en su aparición y los posibles signos a tener en cuenta en esta patología.

No obstante, como bien señala el estudio, muchas veces las varices esofágicas no presentan síntomas y los que manifiesta se pueden confundir con otros problemas menos graves. Veamos cuáles son:

  • Deposiciones negras: aunque podemos no darle importancia a este color, si es causado por este tipo de varices es debido a la presencia de sangre. Esto se produce debido a la rotura de las varices.
  • Vómitos de sangre: al principio puede que se produzcan mareos o náuseas, hasta llegar a vomitar sangre. Ante esto hay que acudir rápidamente al médico.
  • Pérdida de consciencia: suele suceder debido a la hemorragia producida por las varices esofágicas, que conduce el mareo y al desmayo en los casos más graves.

Si estos síntomas se mantienen en el tiempo, es necesario que acudamos al médico lo antes posible. Perder la consciencia, estar mareado o vomitar sangre pueden alertar de este tipo de varices que están afectando gravemente a nuestra salud.

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Diagnóstico: la endoscopia

Para realizar un diagnóstico fiable, tras haber acudido al médico con los síntomas mencionados, se nos realizará una endoscopia. Esta permite realizar incluso biopsias para poder ajustar el diagnóstico lo máximo posible.

Con la endoscopia se introduce una cámara por el esófago que permite ver si hay varices, además de analizar su gravedad. Esto es, si son gruesas, si hay una gran cantidad, si se presenta una hemorragia grave en la zona, etc.

Dependiendo del tipo de varices que se encuentren se optará por tratarlas de una u otra manera. Por ejemplo, si hay muy poca cantidad, son pequeñas y no hay hemorragia en la zona, puede que el médico opte por recomendar un seguimiento para ver cómo evoluciona este problema.

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Opciones de tratamiento

Endoscopia
Mediante la endoscopia, los médicos podrán realizar un diagnóstico preciso y el tratamiento más adecuado.

Como bien mencionamos, dependiendo del tipo de varices que se descubran en la endoscopia, el médico optará por un tratamiento u otro. A continuación, vamos a ver algunas opciones que existen en la actualidad:

  • Suministro de medicamentos: si no hay sangrado aunque sí varices grandes se suministran fármacos para disminuir su presión.
  • Ligadura endoscópica: cuando la opción de tratamiento anterior no se pueden aplicar debido a intolerancia o a efectos secundarios. Se pueden estrangular las varices con aros de goma para favorecer su desaparición.
  • Escleroterapia endoscópica: se utiliza cuando hay hemorragia inyectando una sustancia en el interior de las varices.

Todos estos tratamientos pueden tener consecuencias. Por ejemplo, los medicamentos pueden no ser tolerados por el cuerpo manifestando efectos secundarios desagradables como náuseas, diarreas o mareos.

Por este motivo, el médico realizará un seguimiento que será muy importante para detectar cuál es el tratamiento que funcionará mejor para el paciente que está sufriendo las varices esofágicas.

Las personas que deben tener más cuidado con los síntomas o signos que pueden alertar de la presencia de este tipo de varices son aquellas que tienen cirrosis (enfermedad del hígado) o que han pasado por una trombosis. Aunque las varices esofágicas pueden aparecer por otras causas, estos son grupos de riesgo más susceptibles.

Finalmente, ante la presencia de heces oscuras, mareos o vómitos con sangre deben acudir al médico lo antes posible. Un tratamiento rápido permitirá reducir el sufrimiento y el malestar por el que pasa el paciente, así como evitar que la situación empeore.

Tener varices grandes que se rompen pueden generar una hemorragia bastante grave que puede poner en riesgo la vida del paciente. Por esto, no menospreciemos los signos que pueden estar alertándonos de la presencia de este tipo de varices.

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