¿Qué es el síndrome de Horner?

Este artículo fue redactado y avalado por la farmacéutica María Vijande
20 marzo, 2019
El síndrome de Horner se produce siempre como consecuencia de otra enfermedad que haya sufrido el paciente. Debido a este síndrome, la pupila del lado afectado del rostro se contrae, siendo este el síntoma más característico.

El síndrome de Horner es un trastorno poco habitual, conocido como parálisis oculosimpática, en el que se ven afectados los nervios del ojo y la cara. Debido a este síndrome, la pupila del lado afectado del rostro se contrae. Igualmente, el párpado cae y la sudoración en ese mismo lado disminuye.

El síndrome de Horner se produce siempre como consecuencia de otra enfermedad subyacente. Los trastornos más comunes a raíz de los cuales se suele desarrollar son los siguientes:

  • Accidente cerebrovascular.
  • Tumor o lesión de la médula espinal.
  • Tumor cerebral.

En determinadas ocasiones puede no encontrarse la causa oculta que lo provoca. En este caso, difícilmente podrá darse una solución al síndrome, ya que el tratamiento para la causa oculta será lo que pueda restaurar la función nerviosa normal.

Hay que tener en cuenta que el síndrome de Horner puede darse en personas de cualquier edad. Además, como se ha mencionado anteriormente, es muy poco común en la población.

El síndrome de Horner

¿Por qué se produce?

Representación de las fibras nerviosas
La causa principal de este síndrome reside en las fibras nerviosas del ojo, que encuentran dificultades en su paso para viajar con normalidad.

Para entender por qué se produce el síndrome de Horner, hay que centrarse en el funcionamiento de una serie de fibras nerviosas, como por ejemplo las fibras relacionadas con la sudoración, las pupilas y algunos músculos alrededor de los ojos.

Estas comienzan en la parte del cerebro llamada hipotálamo y llegan hasta la cara y los ojos. Si el recorrido de estas fibras nerviosas resulta afectado en cualquier punto da lugar al síndrome de Horner.

El mencionado recorrido que realizan estas fibras nerviosas es realmente complejo. Desde el cerebro, bajan por la médula espinal, salen de esta a nivel del tórax y vuelven a subir por el cuello junto a la arteria carótida. Seguidamente penetran en el cráneo y llegan al interior del ojo.

El daño que se le puede causar a las fibras nerviosas puede deberse a las siguientes causas:

  • Lesión de la arteria carótida, una de las principales arterias que llegan al cerebro.
  • Lesión a los nervios en la base del cuello, denominado plexo branquial.
  • Brotes de migraña.
  • Tumor, accidente cerebrovascular o daños similares en el encéfalo o en el tronco encefálico.
  • Tumor en la parte superior del pulmón.
  • Simpatectomía. Se trata de inyecciones o cirugías para interrumpir las fibras nerviosas y aliviar un determinado dolor.

Existen determinados casos en los que el síndrome de Horner se desarrolla en el momento del nacimiento. Dicha afección puede darse con una falta de color y pigmentación del iris. Aunque, si este síndrome es ya de por sí reducido a pocos casos, el síndrome congénito se estima que afecta a 1 de cada 6000 nacimientos.

El síndrome de Horner, atendiendo a la ubicación y forma en que se produce la lesión oculta, puede clasificarse de cuatro formas diferentes. Así, surgen el síndrome de Horner central, preganglionar, postganglionar y congénito.

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Síntomas del síndrome de Horner

Mujer con párpados cerrados
De forma característica, el síndrome de Horner se observa por caída de los párpados entre otros problemas oculares.

Hay que tener en cuenta que el síndrome de Horner afecta únicamente a un lado de la cara. Los síntomas y signos más frecuentes por los que se puede identificar esta afección son los siguientes:

  • Caída del párpado superior.
  • Elevación leve del párpado inferior.
  • Miosis. Esto es, una pupila persistentemente pequeña.
  • Anisocoria. Lo que quiere decir una notable diferencia en el tamaño de ambas pupilas.
  • Dilatación pequeña o retardada de la pupila bajo el efecto de una luz leve.
  • Deficiencia, e incluso ausencia, de sudoración en el lado afectado de la cara.

Estos síntomas no siempre se detectan fácilmente. Pueden desarrollarse de manera sutil, lo que complica el diagnóstico del síndrome.

Síntomas en los niños

En el caso de que el síndrome de Horner se desarrollase en menores, existen una serie de síntomas característicos que pueden observarse. La coloración del iris del ojo afectado se vuelve más clara, sobre todo en niños menores de un año.

Además, en el lado de la cara afectado hay una falta de enrojecimiento. El enrojecimiento debería aparecer con normalidad tras un esfuerzo físico, reacciones emocionales o calor, sin embargo, en estos casos, esto no ocurre así.

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Diagnóstico y tratamiento del síndrome de Horner

Examen ocular para síndrome de Horner
Un examen ocular minucioso determinará la presencia del síndrome de Horner.

Para realizar el diagnóstico del síndrome, los profesionales evaluarán algunos de los síntomas observables en el examen ocular:

  • Cambios en la contracción o dilatación de la pupila.
  • Párpado caído.
  • Inyección conjuntival.

El tratamiento, como se menciona con anterioridad, depende siempre de la causa que originó el trastorno. No existe un tratamiento específico para el síndrome de Horner. Se procederá al tratamiento una vez que se identifique la causa que lo provocó.

Cabe mencionar que, en relación con el síndrome y de forma genérica, el párpado solo cae ligeramente. Siendo este el mayor obstáculo que el síndrome presenta a la vida cotidiana del paciente.

Además, no suelen observarse complicaciones. Las que pueden aparecer con alta probabilidad estarán relacionadas con la causa oculta del síndrome o el propio tratamiento.

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