Prevenir los vómitos frecuentes en niños pequeños

Virginia Martínez · 24 abril, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el farmacéutico Sergio Alonso Castrillejo el 23 abril, 2019
Si el niño presenta vómitos frecuentes, mantenerlo hidratado es una prioridad. Para ello, deberemos seguir las instrucciones del pediatra que serán conforme a la edad del niño.

Los vómitos no son algo inusual en niños pequeños. En efecto, es normal que presenten en algún momento una gastroenteritis, por ejemplo, y que los vómitos aparezcan, provocando malestar y preocupando a los padres. ¿Sabes como prevenir los vómitos frecuentes en niños y bebés?

Por eso, en este artículo te explicamos qué son los vómitos, a qué pueden deberse y cómo afrontarlos.

Vómitos

En primer lugar, debemos diferenciar entre vómito y regurgitación. Así, mientras que el vómito es la devolución por la boca del alimento ingerido de forma involuntaria y con esfuerzo, la regurgitación ocurre cuando, sencillamente, el lactante o bebé se ha alimentado rápidamente, ha tragado aire, y devuelve sin esfuerzo el alimento por la boca.

Por esta razón, es bastante difícil poder distinguir entre vómito y regurgitación. En cualquier caso, el vómito se puede dar a cualquier edad, mientras que la regurgitación es propia de lactantes y bebés.

En líneas generales, puede decirse que el vómito es beneficioso. Se trata de una forma de eliminar aquel alimento que no ha sentado bien o que en ese momento es nocivo. Sin embargo, si no se toman las medidas adecuadas, puede ocasionar graves problemas como deshidratación.

Causas de los vómitos en niños

 

Niño en el orinal
La gastroenteritis es uno de los problemas que pueden ocasionar vómitos frecuentes en los niños.

En relación a sus causas, estas dependerán de la edad del niño. No obstante, los vómitos en los más pequeños suelen tener dos causas principales:

  • Gastroenteritis: un virus intestinal puede provocar diarreas y vómitos.
  • Reflujo gastroesofágico. Se produce cuando el esfínter del bebé, aún en proceso de maduración, no se relaja y el tránsito del alimento se complica, provocando reflujos y vómitos. Además, suele durar más de 12 meses.

Te recomendamos leer: La gastroenteritis en los niños, ¿cómo tratarla?

Otras causas menos comunes pueden ser:

  • Intolerancias o alergia alimentarias como a la proteína de la leche de vaca
  • Trastornos metabólicos
  • Invaginación intestinal
  • Otros

Por todas estas razones, es imprescindible acudir al pediatra para poder identificar las causas de los vómitos y tratarlos cuanto antes.

Signos de alarma

Aunque los vómitos pueden ser algo puntual y pasar como si nada, hay ciertos síntomas que debemos tener en cuenta. Así, en caso de que se manifiesten, debemos llevar al pequeño al médico.

  • El vómito surge después de un golpe en la cabeza.
  • Existe sangre en el vómito (color café).
  • El niño vomita por mucho tiempo.
  • Letargo o apatía. No obstante, algunos bebés pueden mostrar irritabilidad y desconsuelo.
  • Dolor e hinchazón abdominal.
  • Deposiciones con sangre.
  • Vómitos de color verde o amarillento.
  • Fiebre.

Tratamiento

Niño bebiendo agua
Ante vómitos frecuentes, la rehidratación con electrolitos es la medida más adecuada para evitar complicaciones.

Mantener al niño hidratado o rehidratarlo es la primera medida a tomar si el pequeño presenta vómitos. Para ello, siguiendo las instrucciones del pediatra según la edad, podrá ofrecerse al niño un solución oral electrolítica o una dieta líquida hasta que se recupere. En cualquier caso, se deberán administrar poco a poco, para favorecer la tolerancia.

En este punto, es importante recordar que no debemos forzar al pequeño a comer. Por el contrario, es mejor esperar a que tenga hambre. Así, a partir de las 8 horas sin vomitar, podemos empezar a introducir alimentos propios de una dieta blanda (caldos, sopas, pan) si es mayor de un año, o la lactancia.

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Prevención de los vómitos frecuentes en niños

Para poder prevenir los vómitos, deberíamos ser capaces de prevenir todas las posibles causas que pueden generarlos. Por ello, es prácticamente imposible. No obstante, en casos de reflujo gastroesofágico, es posible tener en cuenta algunas actuaciones a fin de evitar el reflujo o vómito. Entre ellas:

  • Hacer eructar al pequeño, de esta forma eliminaremos los gases que pueden provocar posteriormente la regurgitación o vómito.
  • Cambios en la dieta de la madre. Si estás amamantando, deberías saber que algunas mujeres han encontrado que si eliminan ciertos alimentos de su dieta, el pequeño tiende a regurgitar y vomitar menos.
  • Si el bebé toma fórmula, puedes consultar a tu pediatra a fin de introducir un cambio.
  • Alimenta al pequeño en una posición que facilite el tránsito del alimento hacia abajo (posición vertical) y, tras alimentarlo, no lo columpies o muevas demasiado.
  • Alimentar más despacio. Sobre todo en casos en los que el pequeño se alimenta con biberón, debemos comprobar que las tetinas son las adecuadas. En efecto, puede que el pequeño esté alimentándose demasiado rápido.
  • Por otra parte, si estás amamantando, es mejor alimentar al bebé más a menudo, pero durante menos tiempo. Así, evitarás que tenga que lidiar con demasiado alimento, facilitando la bajada al estómago con menos.

En definitiva, los vómitos no son algo extraño en niños pequeños. No obstante, debemos estar alerta para detectar si existen señales de alarma que nos indiquen complicaciones o problemas mayores.

Por otra parte, no lo olvidemos, mantener al niño hidratado es una prioridad si presenta vómitos. Para ello, consulta al pediatra y sigue siempre sus indicaciones.

  • Mercedes de la Torre Espí, Juan Carlos Molina Cabañero (2010), "Vómitos", en Protocolos diagnóstico-terapéuticos de Urgencias Pediátricas SEUP-AEP, 263-270.
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