5 maneras útiles de manejar la depresión

Daniela Castro · 3 marzo, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el farmacéutico Sergio Alonso Castrillejo el 27 febrero, 2019
La depresión no controlada puede afectar de manera significativa la calidad de vida. Por eso, es conveniente conocer algunos hábitos y estrategias que ayudan a dar un mejor manejo a sus síntomas.

Para manejar la depresión hay disponibles una amplia variedad de tratamientos. Sin embargo, la terapia elegida puede variar en función de la severidad del trastorno y los posibles problemas subyacentes. ¿Qué puedes hacer para facilitar su control?

En la actualidad, es posible hacerle frente a sus síntomas con una combinación de medicamentos, terapias psicológicas y cambios en el estilo de vida. Además, adicionalmente, hay terapias complementarias que brindan efectos positivos.

¿Qué es la depresión?

La depresión está clasificada como un trastorno del estado de ánimo cuyas características principales son los sentimientos de tristeza prolongados, acompañados de pérdida de interés por las actividades cotidianas, inapetencia y pérdida de la esperanza, entre otros.

De acuerdo con la Asociación de Ansiedad y Depresión de América, esta enfermedad mental afecta a alrededor de 15 millones de estadounidenses cada año. Lo más preocupante es que muchos la subestiman y no buscan ayuda pertinente. Como consecuencia, algunos casos tienen desenlaces fatales.

La enfermedad puede tener un desarrollo diferente en cada persona. Sin embargo, a nivel general tiende a interferir en el trabajo y las relaciones sociales. Incluso, incide en problemas de concentración, trastornos de sueño y algunas patologías crónicas.

Lee también: ¿En qué momento de la depresión se debe buscar ayuda?

Cómo manejar la depresión: algunas estrategias que ayudan

Una de las claves para manejar la depresión es recibir un diagnóstico. Cuánto más rápido se detecte, mayores son las posibilidades de un tratamiento exitoso. Tras recibir las pruebas pertinentes y confirmar la depresión, se pueden aplicar las siguientes estrategias para su control:

1. Hacer ejercicio físico regular

Mujer abrochándose los zapatos para hacer deporte
El deporte incrementa el ánimo y el bienestar a nivel físico y mental.

El ejercicio físico es uno de los mejores hábitos para promover la salud mental. De hecho, datos de la Clínica Mayo sugieren que este tipo de actividades pueden contribuir de forma significativa al tratamiento y prevención de la depresión. 

Esto se debe a que su práctica promueve la segregación de endorfinas, sustancias químicas que se asocian con el bienestar. También tiene un efecto calmante y minimiza la presencia de los químicos del sistema inmunitario que inciden negativamente sobre la depresión.

Algunas actividades recomendadas son:

  • Yoga o Tai chi
  • Ejercicios de pilates
  • Rutinas de gimnasio
  • Kickboxing
  • Paseo en bicicleta
  • Natación

2. Construir relaciones fuertes

Los pacientes con este trastorno necesitan apoyo constante. Por eso, parte del plan para manejar la depresión incluye la construcción de relaciones interpersonales fuertes. El tiempo de calidad con un ser querido o cercano puede ayudar a aclarar los pensamientos y reducir la tristeza.

3. Dormir bien

Mujer durmiendo abrazada a la almohada
La ausencia de un descanso adecuado produce un bucle negativo de estrés e insomnio.

Los síntomas de la depresión pueden interferir en la calidad del sueño. Sin embargo, dormir poco puede dificultar el tratamiento de esta enfermedad. De hecho, las personas que padecen insomnio tienen hasta 10 veces más riesgo de sufrir depresión en comparación de quienes duermen bien.

Por eso, aunque cueste un poco, lo idóneo es adoptar medidas en pro de inducir el cuerpo a un buen descanso. Esto incluye:

  • Asegurar una buena temperatura en la habitación.
  • Alejar cualquier elemento distractor, incluyendo móviles, ordenadores y televisores.
  • Meditar antes de ir a la cama.
  • Asegurar una cama confortable y limpia.
  • Evitar el consumo de bebidas alcohólicas y fuentes de cafeína.

Te gustará leer: Dieta para la depresión: alimentos que mejoran el estado de ánimo

4. Mantener una dieta sana

No hay pruebas contundentes sobre la relación de algunos alimentos con la incidencia a sufrir depresión. Sin embargo, muchas investigaciones han encontrado un vínculo entre la nutrición y los procesos cerebrales que ayudan al control de este trastorno.

Por eso, parte de su tratamiento consiste en mejorar los hábitos alimentarios como:

  • Consumir una dieta equilibrada, con proteínas magras, frutas y vegetales y grasas saludables.
  • Limitar el consumo de azúcares, grasas saturadas y procesados.
  • Aumentar el consumo de omega 3, ácido graso presente en alimentos como el pescado azul, los frutos secos y algunas semillas.
  • Consumir abundante agua y líquidos saludables. Incluso, algunas infusiones de hierbas y especias pueden ayudar.

5. Terapia de masajes

Mujer recibiendo un masaje
Los masajes aportan beneficios sobre la fatiga y la relajación.

Entre las muchas terapias alternativas para manejar la depresión nos encontramos con una bastante popular: la terapia de masajes. Aunque no es un método para curar propiamente este problema mental, puede ayudar a paliar muchos de los síntomas físicos asociados.

La aplicación de masajes terapéuticos combate la rigidez, el dolor muscular y la fatiga. Incluso, en muchos pacientes tiene beneficios en la calidad de sueño. Para mejores efectos, el terapeuta puede utilizar algunos aceites esenciales con propiedades antidepresivas.

¿Tú o alguno de tus familiares tienen depresión? No dudes en atender los consejos dados. Por supuesto, considerando la complejidad de este trastorno, asegúrate de solicitar ayuda profesional para su control.

  • Ströhle, A. (2009). Physical activity, exercise, depression and anxiety disorders. Journal of Neural Transmission. https://doi.org/10.1007/s00702-008-0092-x
  • Ann het Rot, M., Collins, K. A., & Fitterling, H. L. (2009). Physical exercise and depression. Mount Sinai Journal of Medicine. https://doi.org/10.1002/msj.20094
  • Burcusa, S. L., & Iacono, W. G. (2007). Risk for recurrence in depression. Clinical Psychology Review. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2007.02.005
  • Tsuno, N., Besset, A., & Ritchie, K. (2005). Sleep and depression. Journal of Clinical Psychiatry. https://doi.org/10.4088/JCP.v66n1008
  • Benca, R. M., & Peterson, M. J. (2008). Insomnia and depression. Sleep Medicine. https://doi.org/10.1016/S1389-9457(08)70010-8
  • Bodnar, L. M., & Wisner, K. L. (2005). Nutrition and depression: Implications for improving mental health among childbearing-aged women. Biological Psychiatry. https://doi.org/10.1016/j.biopsych.2005.05.009
  • Kohatsu, W. (2005). Nutrition and Depression. Explore: The Journal of Science and Healing. https://doi.org/10.1016/j.explore.2005.08.017
  • Lang, U. E., Beglinger, C., Schweinfurth, N., Walter, M., & Borgwardt, S. (2015). Nutritional aspects of depression. Cellular Physiology and Biochemistry. https://doi.org/10.1159/000430229
  • Field, T. (2016). Massage therapy research review. Complementary Therapies in Clinical Practice. https://doi.org/10.1016/j.ctcp.2016.04.005