5 maneras en que gritar lastima a los niños a largo plazo

Antonella Grandinetti · 9 marzo, 2019
Diferentes investigaciones han sugerido que los gritos podrían dañar a los niños a nivel emocional, cerebral y físico. Descubre todo al respecto en este artículo.

Gritar a los niños no es nunca la mejor opción para educarles. Aunque no lo creas, los gritos son también una forma de violencia que puede causar daños a largo plazo en la personalidad y el cerebro infantil.

A continuación, te contamos por qué es mejor educar de manera respetuosa, evitando gritar a los niños. No te pierdas este artículo y descubre de qué manera puedes disciplinar desde el amor y la empatía.

Los gritos de los padres

Madr gritando
Los gritos evidencian la pérdida de control en la situación.

¿Has analizado alguna vez cuándo gritas? Los gritos son la expresión de la pérdida de control y como tal, aparecen cuando deseamos ser escuchados e imponer nuestros pensamientos. Ahora bien, ¿crees realmente que alzando la voz lograrás que llegue el mensaje?

Según datos publicados en el libro «Outsmarting Anger: 7 Strategies for Defusing Our Most Dangerous Emotion» del psiquiatra Joseph Shrand, Ph.D., cuando comienzas a levantar la voz, se activa el sistema límbico del niño. El mismo es el responsable de la respuesta instintiva «lucha o huída».

Así, al gritar a los niños en lugar de conseguir que te escuchen y presten atención, logras el efecto contrario, causando que ellos griten a su vez o en su defecto, escapen encerrándose en sí mismos.

Además, gritar no se siente bien, ni para ti ni para tus hijos. Veamos juntos a continuación qué consecuencias podrían llegar a tener los gritos en la mente de los pequeños.

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Por qué evitar gritar a los niños

1. Los gritos generarían cambios en el cerebro infantil

Madre gritando a su hijo.
Gritar a los niños podría perjudicar su desarrollo cerebral y emocional.

Un estudio de 2011 concluyó que la exposición temprana y continuada al estrés que generan los gritos podría cambiar la manera en la que el cerebro procesa la información recibida a través del lenguaje.

Gritar a los niños podría llegar a cambiar la manera en la que el cerebro infantil se desarrolla, procesando la información y los eventos negativos de manera más exhaustiva y rápida que la positiva.

2. Gritar a los niños causaría depresión y baja autoestima

¿Recuerdas cómo te sentías cuando tu madre, tu padre o un maestro te gritaba? Al gritar a los niños les provocas miedo, frustración y tristeza. Sin embargo, más allá de esas emociones transitorias, podrías afectar gravemente la psique infantil.

Subir la voz para que tus hijos te escuchen les transmite un mensaje alto y claro: «no son lo suficientemente buenos para hacer las cosas bien, como tú esperas». La falta de paciencia y tolerancia podría hacerles sentir que no están a la altura de tus expectativas, dañando así su autoestima.

Por otra parte, algunas investigaciones han sugerido que el abuso verbal podría ser la causa de problemas psicológicos en la edad adulta. De hecho, se han asociado los gritos a depresión y ansiedad e incluso, a acciones autodestructivas como el abuso del alcohol y las drogas o actividades sexuales de riesgo.

3. El abuso emocional agravaría los problemas de comportamiento

Padre gritando a un niño triste
Lejos de solucionar los conflictos, los gritos empeoran la situación.

Como hemos explicado al inicio del artículo, gritar a los niños genera que su sistema límbico responda, ya sea mediante un proceso de defensa o de huída. En muchos casos, lejos de arreglar un problema, levantarle la voz a tus hijos puede empeorarlo, aumentando su rebeldía y cabezonería, llegando incluso a ponerse en peligro.

Los investigadores observaron que los niños de 13 años estudiados que habían vivido situaciones de estrés debido a los gritos de sus padres aumentaron las conductas negativas en el mediano plazo. Así que ya sabes, evita gritar a los niños si no quieres que la situación se complique aún más.

4. Gritar les enseña una forma errónea de lidiar con lo que les sucede

Los padres somos el espejo en el que se miran los niños. Si nosotros no sabemos gestionar nuestras emociones, ¿cómo podemos pretender que ellos sí lo sepan? Al perder el control, les enseñamos a comportarse como nosotros. Al gritar, les mostramos que ese es el camino para conseguir lo que desean.

¿Por qué en lugar de gritar no conversamos? ¿Por qué no les enseñamos a los niños a manejar sus frustraciones de una manera positiva? Demos el ejemplo para que ellos el día de mañana sean adultos seguros de sí, empáticos y respetuosos de los demás.

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5. Los gritos podrían afectar la salud física del niños

Padre gritando a un niño
El estrés que generan los gritos afectaría la salud de los niños.

Como lees, algunos estudios han llegado a la conclusión de que el estrés que vivencian los niños frente a la exposición a continuos gritos podría acarrearles enfermedades crónicas causas por la descarga endocrina generada por el estrés. Entre los posibles problemas físicos encontramos:

  • Artritis
  • Migraña o fuertes dolores de cabeza
  • Problemas de espalda y cuello
  • Otros dolores crónicos.

En conclusión, si deseamos que nuestros hijos se conviertan en adultos felices, emocionalmente empáticos, resilientes y sanos, es necesario que aprendamos nosotros a gestionar nuestras emociones primero. Gritar a los niños no es la solución a nuestros problemas, ni logrará que los niños aprendan o se vistan más rápido.

Abandona hoy mismo los gritos y prueba técnicas de educación respetuosa y positiva. Cuando sientas que estas cerca de estallar, aléjate, respira y recupera la calma. Dialoga y ponte a su nivel. Recuerda que eres el espejo en el que ellos se miran y que la valoración que ellos tendrán de sí mismos depende, en gran medida, de ti.

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