Manejo de la enfermedad renal crónica

Este artículo fue redactado y avalado por la farmacéutica María Vijande
4 mayo, 2019
Muchas personas no manifiestan síntomas hasta que la enfermedad renal está muy avanzada. La forma de saber si padeces una enfermedad renal es realizando análisis de sangre y orina.

La enfermedad renal crónica consiste en el deterioro progresivo e irreversible de la función renal. Los riñones pierden lentamente su capacidad para eliminar toxinas y controlar el volumen de agua del organismo.

En la mayoría de casos, se llega a la situación de enfermedad renal crónica tras un período de tiempo variable. Por ello, pueden pasar años desde el inicio del diagnóstico inicial hasta llegar a la fase crónica.

En el momento en que los riñones pierden su función también dejan de producir una serie de hormonas. Estas hormonas ayudan a regular la tensión arterial, estimular la producción de glóbulos rojos y la absorción de calcio.

Muchas personas no manifiestan síntomas hasta que la enfermedad renal está muy avanzada. La forma de saber si padeces una enfermedad renal es realizando análisis de sangre y orina.

Causas de la enfermedad renal crónica (ERC)

Personal sanitario sujetando una simulación de riñón
Al sufrir un fallo renal, el cuerpo pierde su capacidad para depurar la sangre de toxinas, electrolitos y agua.

La diabetes y la hipertensión arterial son dos de las causas más comunes de la mayoría de los casos. Sin embargo, existen otras enfermedades que pueden dañar los riñones como:

  • Trastornos autoinmunitarios.
  •  Anomalias congénitas de los riñones.
  • Determinados químicos tóxicos.
  • Infecciones y cálculos renales.
  • Algunos fármacos como los analgésicos, antibióticos y tratamientos oncológicos.

La enfermedad renal crónica da lugar a una acumulación de líquido y sustancias de deshecho en el organismo. Por este motivo, se encuentran afectadas la mayoría de las funciones de los sistemas corporales.

Evolución y tratamiento de la enfermedad renal crónica

La enfermedad renal crónica empeora lentamente durante meses o años. La pérdida de la función puede ser tan lenta que es posible que no haya síntomas hasta que los riñones casi hayan dejado de funcionar.

La etapa final de la enfermedad renal crónica se denomina enfermedad renal terminal (ERT). La evolución depende de la causa del daño renal y de los hábitos que tenga el paciente.

En esta etapa, los riñones ya no tienen la capacidad de eliminar suficientes desechos y el exceso de líquido del cuerpo. Cuando se llega a este punto de la enfermedad, es necesario recurrir a la diálisis o a un trasplante de riñón.

En la mayoría de los casos, deberá hacerse diálisis cuando quede del 10 al 15 % de la función renal. Incluso, las personas que están esperando un trasplante de riñón pueden necesitar diálisis.

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Tratamiento

Diálisis
Con el fin de evitar un daño sistémico, el paciente con fallo renal debe ser sometido a diálisis.

Los tratamientos no pueden curar la enfermedad renal pero pueden frenar su progresión. Incluyen medicamentos para disminuir la tensión arterial, controlar la glucosa en sangre y reducir los niveles de colesterol.

Otros tratamientos pueden incluir medicamentos llamados fijadores de fosfato, los cuales pueden ayudar a evitar niveles elevados de fósforo. Además, para tratar la anemia, el especialista puede prescribir un tratamiento de hierro. Por otro lado, es importante consultar al medico antes de tomar suplementos de calcio y vitamina D.

Asimismo, es igual de importante seguir las pautas indicadas en cuanto a la dieta, como limitar la ingesta de proteína. Pero a su vez, hay que ingerir calorías suficientes para no perder peso.

Es recomendable para todos los pacientes que padecen una enfermedad renal crónica mantener al día las vacunas de la hepatitis A y B. No obstante, también deben estar actualizadas las vacunas de la gripe y de la neumonía.

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¿Se puede prevenir la enfermedad renal crónica?

Como hemos mencionado anteriormente, la diabetes y la hipertensión arterial son las causas más comunes de la enfermedad renal crónica. Por esta razón, son dos parámetros que se deben controlar para prevenir las enfermedades renales. Llevar una vida saludable puede prevenir estos dos factores o ayudar a mantenerlos en niveles saludables.

No obstante, puedes adoptar medidas saludables para mantener el buen estado de los riñones. Estas recomendaciones pueden ayudarte a disminuir el riesgo de sufrir una enfermedad renal crónica. Incluso, disminuir el riesgo de los problemas asociados a ella. Algunas de estas recomendaciones son:

  • Dieta baja en sal y grasas.
  • Hacer media hora de ejercicio cada día.
  • Realizar análisis de orina y sangre al menos una vez al año: se recomiendan para controlar niveles adecuados de glucosa en sangre.
  • No fumar.
  • Limitar el consumo de alcohol.
  • Control de peso: procurando mantenerlo en valores saludables.
  • Dieta saludable para el corazón: aumentar el consumo de frutas, verduras y granos integrales.
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