Hiperplasia prostática benigna: síntomas y tratamiento

Edith Sánchez · 2 diciembre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Leonardo Biolatto el 22 noviembre, 2019
La hiperplasia prostática benigna afecta principalmente a hombres mayores de 60 años. Sin embargo, en algunos pocos casos puede aparecer antes de los 40. Con un tratamiento adecuado pueden evitarse sus complicaciones.

La hiperplasia prostática benigna es una afección que se presenta con frecuencia, a medida que los hombres envejecen. Se le conoce más comúnmente como “agrandamiento de la glándula prostática”. Esta condición provoca síntomas molestos y puede conducir a problemas urinarios y renales.

La próstata es una pequeña glándula que se localiza debajo de la vejiga y delante del recto. Hace parte del aparato reproductivo masculino. Produce un líquido que se combina con el esperma para producir el semen. Con la edad, sufre cambios que pueden originar la hiperplasia prostática benigna.

Se estima que solo el 10 % de los hombres de 30 años presentan agrandamiento de la próstata. Entre los 40 y los 60 años, el porcentaje comienza a subir. A los 60 años, se cree que alrededor de la mitad de los hombres tienen la próstata agrandada. A los 85 años, el 90 % de los hombres presentan esta condición.

¿Qué es la hiperplasia prostática benigna?

¿Qué es la hiperplasia prostática benigna?
La hiperplasia prostática benigna es el agrandamiento de la próstata. Conforme los hombres envejecen, más aumenta el riesgo de padecer esta condición.

La hiperplasia prostática benigna es un agrandamiento de la glándula prostática, de carácter no canceroso. Al nacer, la próstata es muy pequeña. Pero durante la pubertad, cuando se incrementan los niveles de testosterona, esta glándula comienza a crecer.

A los 20 años, el tamaño de la próstata es el doble de lo que era al momento de nacer. Durante las siguientes dos décadas, la próstata crece a un ritmo mucho más lento y rara vez causa problemas. A los 40 años, se produce un segundo proceso de agrandamiento; es entonces cuando, en la mayoría de los casos, se presentan dificultades.

La hiperplasia prostática benigna es más frecuente en los hombres mayores de 50 años. A medida que la próstata aumenta su tamaño, comienza a generar compresión sobre la uretra. Esto termina generando una obstrucción en el flujo de orina.

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Características

La uretra comprimida, y la obstrucción en el flujo de la orina que conlleva, hace que se dificulte la expulsión total de la orina durante la micción. La consecuencia de esto es que una porción de orina termina estancándose en la vejiga. Con el tiempo, esto puede dar lugar a infecciones en las vías urinarias o a la formación de cálculos vesicales.

La ciencia desconoce las razones exactas por las cuales se produce la hiperplasia prostática benigna. Sin embargo, se cree que este fenómeno se debe a cambios causados por las hormonas masculinas. En particular, a una hormona llamada dihidrotestosterona, que está muy asociada a la testosterona.

El principal factor de riesgo es el envejecimiento. Asimismo, este problema es más frecuente en quienes tengan antecedentes familiares del mismo. Los estudios indican que quienes padecen diabetes o enfermedades cardíacas son más propensos a desarrollar agrandamiento de próstata, así como quienes son obesos y sedentarios.

Síntomas de la hiperplasia prostática benigna

Urólogo atendiendo a un paciente con hiperplasia prostática
Los hombres con hiperplasia prostática benigna experimentan una serie de cambios en sus hábitos de micción que pueden resultar incómodos. Con frecuencia, la orina comienza a ser intermitente.

Los síntomas de la hiperplasia prostática benigna pueden llegar a ser muy molestos. El más característico de ellos es la micción intermitente o vacilante. No hay fuerza al expulsar la orina y el calibre del chorro es muy delgado. Asimismo, es frecuente que haya dolor o sensación de urgencia para evacuar, lo cual se denomina disuria.

Es común que aumente la frecuencia urinaria nocturna, lo cual recibe el nombre de nicturia. También es habitual que se sienta dificultad al comenzar la micción y la sensación de no haber vaciado la vejiga por completo, después de orinar. En algunas ocasiones hay pérdida de control sobre la orina o incontinencia.

Los síntomas pueden variar de un hombre a otro y no en todos se presentan de forma severa. La dificultad para vaciar la vejiga por completo da lugar a infecciones o cálculos. Sin tratamiento, esto puede conducir a una insuficiencia renal.

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Tratamiento

Actualmente, hay una gran variedad de tratamientos disponibles para corregir la hiperplasia prostática benigna. Es más común es el tratamiento farmacológico, con alfabloqueantes o inhibidores de 5-alfa reductasa. A veces, se usan de forma combinada o se incluye Tadalafilo también.

En casos más severos, el tratamiento que se elige es la cirugía. En general, se emplea alguno de los siguientes procedimientos:

  • Resección transuretral de la próstata.
  • Incisión transuretral de la próstata.
  • Terapia transuretral por microondas.
  • Ablación transuretral con aguja.
  • Terapia con láser.
  • Levantamiento uretral prostático (PUL).
  • Embolización.
  • Prostatectomía abierta o asistida por robot.

Respecto a los tratamientos alternativos con hierbas, no hay resultados concluyentes. Se recomienda adoptar un estilo de vida con bajo consumo de cafeína y alcohol, así como una dieta saludable, ejercicio frecuente y tratar de mantener cálida la temperatura corporal.

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