Ayudar a un niño a afrontar la muerte de un familiar

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña el 21 enero, 2019
Thady Carabaño · 21 enero, 2019
Aunque la muerte es parte natural de la vida, cuando toca a un ser querido, nos trastoca. Con los niños, tenemos que ayudarlos a afrontar la muerte y a expresar el dolor que sienten.

La muerte es parte de la vida. Cuando toca de cerca y fallece un ser querido trastoca a todos los que lo amamos. Ayudar a un niño a afrontar la muerte puede ser difícil porque no entienden el significado de la pérdida y nos necesitan para entender que deben expresar sus sentimientos sin miedo.

El concepto de ‘muerte’ depende de la edad

Niño triste con padres discutiendo al fondo.
El significado de lo que es la muerte va variando con el crecimiento del niño.

La comprensión que tienen los niños del significado de la muerte dependerá de la edad. Para un bebé de hasta los 2 años, el niño solo percibe la ausencia de la persona fallecida. A partir de los 3 años, los niños pueden creer que la muerte es temporal y reversible. Entre los 5 y los 6 años ya pueden comprender que es definitiva, asimilan las diferencias entre la vida y la muerte.

Saben que las personas mueren, pero no será hasta los 8 a 9 años que son capaces de comprender que ellos también pueden morir. Después de los 10 años ya comprenden el significado de la muerte en su totalidad.

Las reacciones de los niños frente a la muerte

Niño pequeño triste.
Los niños actuarán en función de lo que observen en sus familiares.

La reacción que tiene un niño frente al fallecimiento de alguien querido, se ajustará a lo que observe en el resto de su familia. En las familias que hablen abiertamente sobre el tema, el niño tendrá oportunidad de manifestar su dolor y tristeza. Para las familias que consideran un tabú hablar de la muerte, será más difícil de afrontar para los niños porque no sabrán cómo expresar lo que sienten.

Unos niños pueden expresar su dolor en silencio y otros lo harán manifestando su tristeza. Algunos, en cambio, pueden comportarse de forma incontrolable y desafiante. También puede haber caos de regresión, ansiedad, enojo y depresión. También dependerá del vínculo que lo unía al familiar fallecido.

Según la edad del niño, las reacciones frente a la muerte también se pueden presentar en la escuela. Pueden aparecer problemas como faltas en la atención y concentración, dificultades con la memoria (se hacen frecuentes los olvidos) y puede disminuir el rendimiento escolar.

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Medidas para ayudar a los niños a afrontar la muerte

Así como influye la edad de niño en la forma de afrontar la muerte, también es importante qué tan cercano era el familiar. La muerte de un abuelo,  abuela, tío o primo, no serán tan traumáticas como la muerte de un padre o de un hermano. Sin embargo, más que posible, es necesario ayudarlos a afrontar la muerte, a expresar su dolor e iniciar el duelo que deben vivir para superar la pérdida de ese ser querido.

Comunica lo antes posible la noticia

No existe un momento ideal para dar la noticia de la muerte de un ser querido. Es preciso hacerlo a la mayor brevedad posible para ayudar a un niño a afrontar la muerte de un familiar. Si murió la madre o el padre, lo mejor es que lo comunique el progenitor vivo. En el caso en que te sientas muy devastado, quizás esa responsabilidad la deba asumir otro familiar cercano.

Evita los eufemismos

La abuela no «se fue». A los niños hay que decirles claramente que la muerte es definitiva. Responda a todas sus preguntas de la forma más natural y calmada que pueda. Utiliza un lenguaje apropiado para la edad del niño, tienes que lograr que el niño entienda.

No tiene que dar detalles que el niño no solicite. Si se trata de alguien de avanzada edad o de una enfermedad, explica que todos vamos morir tras envejecer o si nos enfermamos. Si fue producto de un accidente, explique que lo ocurrido afectó el cuerpo de la persona fallecida.

Permítele que exprese lo que siente

Niña llorando con su madre detrás regañando.
Deja que libere sus sentimientos para ayudar a un niño a afrontar la muerte de un familiar.

La muerte de un padre o una madre genera un gran vacío. El progenitor que está vivo debe procurar cubrir todas las necesidades afectivas o emocionales del niño al recibir la noticia o participar en el funeral. Dicho de otra forma: quizás el niño necesite de tu abrazo para llorar. Otros necesitarán conversar. Incluso pueden jugar o estar hiperactivos en el funeral. Déjalos moverse. Seguramente, mientras juega está drenando las emociones que le embargan.

Evita sobreproteger

Algunos adultos creen que deben proteger a los niños de la muerte. Los alejan de los funerales, no lloran ni hablan sobre las personas fallecidas. Incluso inventan historias sobre el fallecimiento para supuestamente proteger a los niños del dolor.

A pesar de estas buenas intenciones, eso no ayuda a los niños. Los pequeños necesitan expresar sus sentimientos y hablar de cuánto extrañará al familiar fallecido.

Expresa tu propio dolor

A tu hijo le hará bien verte llorar por la muerte de tus seres queridos. Verte expresar abiertamente el dolor que te embarga, lo ayudará a expresar lo que siente por la pérdida de ese familiar tan querido. Expresar tus sentimientos es una forma de ayudar a un niño a afrontar la muerte de un familiar.

Llorando le enseñas que llorar es necesario y natural cuando se siente un dolor tan grande por la pérdida de alguien que amaban. Lo que sí debes cuidar es de atemorizar a tus hijos. Los niños no necesitan verte quebrarte al punto de que sientan que te perderán. La forman como gestiones tu dolor los ayudará a superar la pérdida.

Ver también: Gestionar bien el duelo es la clave para superar una pérdida

La despedida es clave para iniciar el duelo

Niño escribiendo.
Escribir una carta es una buena forma de ayudar a un niño a afrontar la muerte de un familiar

Si el niño debe asistir o no al funeral de un ser querido dependerá de la familia y del niño. Si tiene edad suficiente, es importante que le expliques lo que va a ocurrir en el acto funerario. Los niños pueden decidir no asistir y eso estará bien.

Un niño que asiste a un funeral también puede querer retirarse en algún momento. Respeta su pedido, no lo obligues a estar presente. Para ello es bueno que hayas coordinado previamente con alguien de tu confianza y del niño, para que se retiren en lo que manifieste su deseo.

En cualquier caso, procura que el niño se despida del ser querido. Eso puede ser a través de una carta si el niño no quiere asistir al funeral. También pueden visitar posterior el sitio donde reposa el cuerpo o los restos. La despedida es clave para iniciar el duelo y ayudar a un niño a afrontar la muerte de un familiar, pero no tiene porqué ocurrir frente al cuerpo del familiar fallecido.