Alimentación para las articulaciones: recomendaciones y prohibiciones

2 mayo, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la farmacéutica María Vijande
Llevar a cabo una buena alimentación para las articulaciones es fundamental para prevenir o mejorar algunas enfermedades asociadas a las mismas.

Llevar a cabo una correcta alimentación para las articulaciones es fundamental para gozar de buena salud física. Las articulaciones son para toda la vida y están expuestas a un duro trabajo diario que, si no se cuidan adecuadamente, pueden llegar a dañarse gravemente.

Las articulaciones son aquellos puntos del cuerpo en los que se unen dos huesos permitiendo la movilidad de los mismos. Están formadas, por lo tanto, por hueso y cartílago. Estas estructuras se pueden dañar fácilmente.

Tanto el envejecimiento como la actividad física aumentan significativamente el riesgo de este tipo de lesiones. Sin embargo, con una buena alimentación para las articulaciones, es posible protegerlas y cuidarlas.

Una enfermedad de las articulaciones con mucha incidencia en la población en general es la artritis reumatoide. Esta patología se produce por el desgaste del cartílago hiliano, una estructura muy especializada que recubre la superficie ósea de las articulaciones. Hoy en día solamente existen tratamientos parciales.

Recomendaciones para una buena alimentación para las articulaciones

La Fundación Británica de la Artritis ha establecido una lista con alimentos tanto desfavorables como favorables para las articulaciones. En este sentido y según la literatura científica, estos son algunos de los mejores alimentos a incluir en una alimentación para las articulaciones:

Cúrcuma

Cúrcuma
La curcumina presente en esta raíz ha sido estudiada en diversos tipos de dolores por su efecto antiinflamatorio y analgésico.

La cúrcuma es una buena aliada en caso de reumatismos diversos, como la artritis y artrosis, con la ventaja de que, a diferencia de otros antiinflamatorios, no genera daños en las mucosas gástricas.

Además, se le atribuye una alta capacidad para reducir la histamina en los procesos inflamatorios, además de estimular la actividad de dos enzimas, la glutatión transferasa y la glutatión peroxidasa. Estas enzimas son las responsables de regular la reacción del organismo ante un proceso inflamatorio, facilitando la eliminación de los materiales de deshecho.

Aceite de oliva

El aceite de oliva y otros alimentos ricos en ácidos grasos omega 3 son capaces de reducir la inflamación crónica asociada con diferentes tipos de enfermedades y trastornos en las articulaciones. Por lo tanto, es importante incluir este nutriente en una alimentación para las articulaciones.

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Jengibre

Jengibre
El jengibre es otro de los remedios tradicionales empleados para el dolor, pues comparte una gran similitud con la cúrcuma.

Este remedio natural ha sido utilizado por muchos años para el tratamiento de las náuseas, las migrañas o, incluso, la tensión arterial elevada. Sin embargo, durante los últimos años, algunas revistas han expuesto resultados distintos sobre sus beneficios para la artrosis.

No obstante, un estudio publicado en el Jounal of Medicine Food apoya el papel beneficioso del jengibre al incluirlo en una alimentación para las articulaciones.

Vitamina D

A pesar de que no existe una cura definitiva para la artritis reumatoide, la ciencia avanza y, recientemente, se ha realizado un estudio clínico comparativo y aleatorio sobre el efecto de la vitamina D en diferentes parámetros en la artrosis de rodilla o gonartrosis.

Los autores investigaron si la administración de esta vitamina podría mejorar el dolor, el funcionamiento de la articulación y los cambios en los marcadores bioquímicos en 107 pacientes con artrosis de rodilla e hipovitaminosis D.

Al cabo de un año de seguimiento se observó que quienes fueron administrados con vitamina D presentaron una mejoría del dolor, función y se normalizó el nivel de esa vitamina en sangre. Por lo tanto, en una correcta alimentación para las articulaciones no puede faltar vitamina D.

Otros alimentos a incluir en una alimentación para las articulaciones

Además de los mencionados, hay muchos otros alimentos que pueden reforzar estas estructuras. Alguno de ello, aunque no todos, son los siguientes:

  • Frambuesas y moras
  • Suplementos de magnesio
  • Brócoli, coliflor y otras verduras
  • Naranjas

Prohibiciones en una alimentación para las articulaciones

Mujer echando azúcar en una taza
El exceso de azúcar y comidas procesadas se ha asociado con un empeoramiento de los procesos inflamatorios, por lo que es conveniente, además, para mantener un estilo de vida saludable.

Al igual que hay una serie de nutrientes que pueden mejorar el estados de las articulaciones, hay otros que lo pueden empeorar. Entre estos alimentos encontramos el marisco y la carne roja. Ambos grupos de alimentos pueden favorecer la aparición de gota.

La gota es una enfermedad que aparece debido a la acumulación de ácido úrico en la sangre. Forma cristales que dolorosamente se asientan en las articulaciones. Por lo tanto, no es recomendable consumir más de 17 gramos de carne magra, pollo o pescado al día. El resto de proteínas se debe completar con legumbres.

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Otro alimento a evitar es el aceite de girasol y de soja. Estos aceites tienen un alto contenido en ácidos grasos omega 6, que inducen a un aumento de la inflamación. Además, hay que tener cuidado con los productos elaborados industrialmente.

Finalmente, mencionar que algunos estudios sugieren que el azúcar puede provocar un aumento de la inflamación. A pesar de que ofrece un rápido aporte de energía, no dura en tiempo y puede ser un lastre para los enfermos de artritis.

Conclusión

Si quieres cuidar la salud de tus articulaciones es importante llevar a cabo un estilo de vida saludable, sin excederse con los esfuerzos y adquiriendo una alimentación rica en vegetales, ácidos grasos omega 3 y vitamina D, entre otros nutrientes.

  • Castellanos T, L., & Rodriguez D, M. (2015). El efecto de omega 3 en la salud humana y consideraciones en la ingesta. Revista Chilena de Nutrición. https://doi.org/10.4067/s0717-75182015000100012
  • Mendoza, G., Rocha, A., Guerra, A., Ramírez, M., González, A., Gámez, J., & Nava, A. (2013). Artritis reumatoide y dislipidemias. El Residente. https://doi.org/10.1136/jcp.s1-3.1.62
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  • García-Carrasco, M., & Romero, J. L. G. (2015). Vitamina D y enfermedades autoinmunes reumáticas. Reumatología Clínica. https://doi.org/10.1016/j.reuma.2015.11.001