Cómo preparar en casa kéfir, una bebida para depurar el organismo

Para preparar kéfir en casa cada vez necesitaremos más cantidad de leche, ya que los gránulos irán aumentando de tamaño a medida que preparemos la bebida con ellos

El interés reciente por las terapias alternativas nos ha traído alimentos tan beneficiosos como la leche kefirizada o kéfir. Se trata de leche fermentada, por lo que tiene un aspecto muy similar al yogur líquido.

Prepara en casa kéfir es la mejor manera de disfrutar de sus ventajas siempre que quieras y de la manera que quieras. Puede tomarse como batido o como ingrediente de otras recetas, a las que aportaremos un valor nutritivo indiscutible.

Qué necesitas para preparar en casa kéfir

Es un proceso sencillo, así que no necesitarás más ingredientes y herramientas que las siguientes:

  • Leche: cualquier leche con lactosa es válida.
  • Nódulos de kéfir: los podrás obtener en herbolarios y establecimientos especializados o en internet.
  • Recipientes de cristal, de plástico o de madera: Es fundamental, ya que los nódulos no pueden entrar en contacto con el metal. Si esto ocurre, el kéfir se estropeará.
  • Colador.
  • Pinzas y cucharas de plástico, cristal o medera.

Visita este artículo: Intolerancia a la lactosa, causas y síntomas.

Pasos para preparar kéfir

  • Escoge un recipiente de los materiales indicados anteriormente e introduce dos o tres nódulos de kéfir.
  • Vierte la leche sobre los mismos.
    Verter leche sobre el kéfir
  • Cierra el recipiente

Tenemos que cerrarlo para evitar que le dé la luz a nuestro batido. aunque tenemos que tener cuidado con la presión que aplicamos al cierre ya que, al tratarse de una bebida fermentada, al abrir puede salirse si aplicamos mucha fuerza.

Recuerda que la tapadera no puede ser de metal

  • Mantenla a temperatura ambiente durante 24 horas.

En contra de lo que pueda parecer, en esta fase no necesitamos la nevera para preparar en casa kéfir porque el frío ralentiza el proceso.

Únicamente en el caso de que por algún motivo queramos más lentitud, podemos usar el frigorífico.

  • Pasa la leche por el colador.

Cuando lo hayamos hecho, tendremos por separado la leche fermentada y los gránulos, listos para ser reutilizados y comenzar de nuevo el procedimiento. En este paso, se admite el metal, aunque sigue siendo aconsejable utilizar otros materiales.

  • Remueve la leche fermentada con la cuchara
    mover kéfir
  • Consérvalo en la nevera

A diferencia del paso anterior, ahora sí que necesitamos las temperaturas bajas del refrigerador.

De esta manera, conseguiremos que la leche fermentada dure en condiciones óptimas de consumo durante un tiempo incluso superior al que dura la leche convencional.

¿Podemos preparar en casa kéfir en cantidades mayores?

Cuando hayas repetido este procedimiento más de una vez, notarás cómo los granos van creciendo poco a poco, ya que el hongo se alimenta de la lactosa que absorbe.

A medida que el volumen de los mismo se incrementa, aumenta la cantidad de leche que podemos verter.

El hongo puede crecer de tal manera que tengamos batido durante semanas. No obstante, es bueno tomar precauciones y, como siempre aconsejamos en nuestro espacio, si tienes dudas de su estado, tíralo y comienza la preparación de nuevo.

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Conservar en casa kéfir es fácil: sigue estos consejos

En ocasiones, conseguir los nódulos es un poco complicado, por lo que lo ideal es cuidarlos correctamente. Para hacerlo tenemos dos opciones:

En húmedo

Mételos en un recipiente con agua destilada azucarada. Debe ser un recipiente cerrado, en el que dejaremos cierto espacio vacío par que los hongos respiren.

Teniendo en cuenta que la humedad y el frío hacen el proceso de fermentación más lento, para reactivarlos, mantenlos dos o tres días en leche antes de consumir. Este método es apropiado para un espacio de tiempo que puede llegar a los 10 días.

En seco

  •  Enjuágalos con agua corriente hasta que queden bien limpios.
  • A continuación, escúrrelos sobre paños absorbentes hasta que queden completamente secos.
  • Después, envuélvelos en un trozo de papel para cubrirlos de nuevo con papel de aluminio.
  • Guárdalo en un lugar seco. Con esta técnica, durarán hasta 18 meses.

Para reutilizarlos, hidrata durante una noche los gránulos con agua. A la mañana siguiente, mételos en un tarro con una pequeña cantidad de leche para aumentar la cantidad paulatinamente hasta que llegues a la que desees para tu consumo.

Con estos consejos ya no tienes excusas para no preparar en casa kéfir. ¿Quieres probar y tener un caso un probiótico y defensor de tu sistema inmunitario natural y casero?

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