Beneficios de una dieta proteica para perder peso

La dieta proteica tiene múltiples beneficios para nuestro cuerpo, tanto a nivel interno como externo. Lejos de ser aburrida y monótona, incluye gran cantidad de alimentos saludables y deliciosos

Una dieta proteica es un tipo de ingesta que se basa principalmente en el consumo de proteínas. El objetivo es lograr que la proporción de estos nutrientes sea mayor que el resto: hidratos de carbono, lípidos, vitaminas y minerales. Por otra parte, este tipo de dieta pretende ayudar a que el organismo utilice como fuente de energía las grasas acumuladas, con lo que se pierde peso.

Hoy en día, muchas personas recurren a la dieta proteica para bajar de peso y mantener una buena condición física. Ayuda a que metabolicemos las grasas acumuladas, como fuente de energía, con lo que se reduce el tejido adiposo; y, si además, realizas ejercicios, resulta mucho más fácil aumentar la masa muscular y conseguir un cuerpo tonificado. 

La clave de la dieta proteica

Las proteínas son uno de los nutrientes que forman parte estructural de nuestros tejidos, por tanto parte fundamental para formar y fortalecer tanto al sistema óseo como al muscular; por consiguiente, resultan indispensables para el buen funcionamiento del aparato locomotor. En otro orden de ideas; es necesario recordar que existen tanto proteínas animales como vegetales, por lo tanto, ambos tipos están presentes en la dieta proteica.

Los alimentos que contienen proteínas vegetales son: soja, tempeh, tofu, quinoa, seitán, legumbres (lentejas, alubias, judías, garbanzos, frijoles, arvejas), guisantes, quinoa, seitán, arroz, amaranto, frutos secos y semillas (cacahuetes, almendras, chía, avellanas). Mientras que los alimentos que contienen proteínas animales son las carnes, los derivados lácteos y el pescado. 

Entonces, la clave de la dieta proteica está en el equilibrio de estos dos grupos de proteínas, más una cantidad proporcional de alimentos con un alto índice de fibra y agua. ¿Y a qué se debe esto? A que, al aumentar el consumo de proteínas, hay que ayudar al estómago a procesar los alimentos (así como expulsar los desechos) y, en este aspecto, la hidratación y alimentos que contengan fibra, tales como: las frutas, las verduras, los cereales y las legumbres.

Los beneficios de la dieta proteica.

¿Cómo planificar una dieta proteica?

En primer lugar, toda dieta debe partir de un estudio médico que determine las condiciones físicas de la persona y sus respectivas necesidades. Para ello, es necesario acudir al médico y, si fuese el caso, posteriormente al nutricionista. Y una vez que se cuente con la opinión de dichos expertos, se puede comenzar a planificar una dieta específica y su respectivo seguimiento. Otros aspectos a tener en cuenta son:

Características de una dieta proteica

  • Brinda una variedad de alimentos, por lo que no aburre fácilmente.
  • La frecuencia de las comidas aumenta (de 3 a 5) de forma proporcional.
  • Los alimentos que incluye brindan saciedad, por lo que no se pasa hambre.
  • Debe complementarse por una rutina de ejercicios estructurada de acuerdo a la persona.

Afortunadamente, este tipo de dieta se ha popularizado y esto ha favorecido la realización de estudios exhaustivos y la creación de métodos que ayuden al organismo a hacer una dieta proteica. Entre los métodos que brindan mejores resultados se encuentra el Método Dietline de Siken, una marca de referencia alimentación para ayudar a controlar tu peso. Funciona como una dieta que combina una gran variedad de preparaciones ricas en proteínas e hipocalóricas con alimentos convencionales.

Se trata de un programa muy fácil de seguir, que te ayuda a perder peso y cuya eficacia no deja de lado el buen sabor. De hecho, resulta muy recomendable puesto que puede personalizarse según las necesidades y preferencias de la persona.

Beneficios de una dieta proteica

  • Si se realiza con productos ricos en proteínas y bajos en grasa, en función del método, ayudará a evitar el exceso de grasa y puede ayudar a bajar de peso.
  • Ayuda a evitar la pérdida de masa muscular, por lo que la flacidez se reduce.
  • No se produce el llamado ‘efecto rebote’, a diferencia de otras dietas.

Como habrás podido ver, no se trata de dejar de comer ni de caer en una alimentación insípida, llena de sacrificio, sino de introducir progresivamente los alimentos que resultarán más favorecedores para el organismo y reforzar su acción con buenos hábitos como el ejercicio y una hidratación adecuada. Recuerda, tu salud es lo primero.

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