Las consecuencias del déficit de hierro

Más allá de la caída del cabello y en cansancio continuo el déficit de hierro presenta síntomas que se pueden confundir con otras dolencias, como mareos o taquicardias

Cuando los niveles de este mineral no están equilibrados o “normales”, el cuerpo envía ciertas señales que no podemos dejar de lado.

El déficit de hierro trae muchas consecuencias negativas para nuestro organismo y merece la pena conocerlas. En este artículo te contamos sobre las principales.

¿Cómo funciona el hierro?

Se trata de un mineral muy importante para nuestro bienestar. El hierro está presente en la carne roja, en las frutas y en los vegetales.

En nuestro organismo es fundamental para formar mioglobina una proteína ubicada en las células de los músculos. También se encuentra en las enzimas que permiten ciertas reacciones químicas.

Además se utiliza para producir hemoglobina en la médula ósea. Esta sustancia transporta el oxígeno dentro de los glóbulos rojos.

Cuando una persona tiene déficit de hierro padece una condición llamada “anemia ferropénica”: los glóbulos rojos son más pequeños y no tienen la suficiente cantidad de hemoglobina.

La deficiencia de hierro puede suceder en cualquier etapa de la vida pero es más frecuente en los lactantes, los adolescentes, las embarazadas y los ancianos.

También podemos padecerla por:

  • Dieta inadecuada
  • Enfermedades intestinales o celiaquía
  • Períodos menstruales anormales
  • Donación excesiva de sangre

Uno de los principales problemas del déficit de hierro es que no presenta síntomas hasta que la situación está avanzada.

La anemia no se desarrolla de un día para el otro, sino que va progresando y pasando por diferentes etapas.

Para saber si los niveles de este mineral son los adecuados según nuestra edad debemos realizarnos un análisis de sangre llamado “hemograma completo”.

Ver también: Las consecuencias de la falta de hierro

Consecuencias del déficit de hierro

Anemia

Muchas personas tienen anemia y no lo saben. Creen que los síntomas son por el exceso de trabajo o la falta de sueño. Sin embargo, cuando persisten en el tiempo, debemos prestarles mucha atención.

A medida que los glóbulos rojos estén menos saludables y no puedan cumplir sus funciones de transportar oxígeno a las células, la persona se sentirá menos enérgica y más fatigada.

Cuando la anemia está avanzada pueden experimentarse diferentes síntomas (que se confunden con los de otras patologías o con el ritmo de vida actual):

  • Fatiga, poca energía, somnolencia
  • Palidez, falta de aire, dificultad para hacer ejercicio
  • Irritabilidad, inapetencia
  • Vértigos, mareos
  • Latidos rápidos del corazón
  • Uñas quebradizas, caída del cabello

Cómo tratar el déficit de hierro

Si los niveles de anemia son altos el médico podrá prescribir medicamentos o inyecciones. En el caso de que se haya producido por pérdida de sangre algunos profesionales indican una transfusión.

No obstante, para los casos leves o normales que son detectados a tiempo a través de un examen la buena noticia es que se pueden usar remedios naturales para mejorar esta condición.

El aporte adecuado y necesario de hierro se debe llevar a cabo a través de la alimentación.

La dosis diaria de este mineral para los hombres oscila entre los 5 y los 10 mg. Para las mujeres debe ser mayor, sobre todo si está embarazada, amamantando o menstruando (como mínimo, 15 mg por día).

  • En los alimentos de nuestra dieta la carne y el pescado aportan una buena cantidad de hierro.
  • Luego siguen las frutas y verduras, los cereales, los huevos, los lácteos y las legumbres.
  • Si sufrimos anemia debemos aumentar la ingesta de remolacha, frutos secos, lentejas, judías blancas y germen de trigo.

Es bueno saber también que el organismo asimila mejor el hierro si se combina con vitamina C. Por eso se recomienda beber zumos de naranja en las comidas, por ejemplo.

Lo opuesto sucede cuando el cuerpo recibe ciertos productos como café, té y refrescos (principalmente los del tipo “cola”).

Remedios caseros para la anemia

análisis de anemia

¿Sabías que la palabra “anemia” deriva del griego “alhaima” que quiere decir “falta de sangre”? En realidad lo que está en déficit es el hierro y los glóbulos rojos en esta condición.

Y, como ya desde épocas antiguas se trataba este problema con remedios naturales, puedes aprovecharlos como complemento en el tratamiento que estés realizando.

1. Sopa de ajo

Combate la anemia al mismo tiempo que eleva la temperatura corporal. Muchas personas con esta condición sufren frío en los pies y en las manos por problemas de irrigación sanguínea en las extremidades.

Ingredientes

  • 6 ajos
  • ½ taza de aceite (100 g)
  • 2 rebanadas de pan duro
  • ½ cucharada de pimentón (5 g)
  • 4 tazas de agua (1 litro)

Preparación

  • Pela los ajos y machaca bien.
  • Fríe con el aceite hasta que se doren.
  • Añade el pan duro y el pimentón.
  • Agrega el agua y deja hervir a fuego lento durante media hora.
  • Pasado ese tiempo, retira del fuego.
  • Filtra y bebe hasta 2 tazas al día.

2. Infusión de genciana

Infusión de genciana

Esta planta tiene muchas propiedades debido a sus principios activos que favorecen la absorción del hierro.

Se recomienda para mujeres con menstruaciones abundantes.

Ingredientes

  • ½ cucharada de raíz de genciana (5 g)
  • 2 tazas de agua (500 ml)
  • 1 cucharada de miel (25 g)

Preparación:

  • En un cazo coloca el agua y la genciana.
  • Hierve durante 5 minutos.
  • Retira y deja reposar 5 minutos.
  • Filtra y endulza con miel.
  • Bebe media hora antes de las comidas.

Te recomendamos leer: Crema de remolacha y perejil para combatir la anemia ferropénica

3. Licuado de acelga

Este batido también incluye otros alimentos repletos de hierro por lo que es muy recomendable para aquellas personas con deficiencia de este mineral.

Debemos consumirlo en ayunas, un día sí y otro no.

Ingredientes

  • 3 hojas de acelga
  • 2 hojas de berro
  • 10 almendras
  • 2 cucharadas de avena (20 g)
  • 1 taza de leche de soja (250 ml)
  • El jugo de 1 limón

Preparación

  • Lava bien las verduras. Coloca en el vaso de la licuadora.
  • Agrega las almendras, la avena y la leche de soja.
  • Exprime el limón y añade.
  • Licua bien y consume de inmediato.