4 formas de combatir esa infinita intranquilidad llamada ansiedad

Para hacerle frente a la ansiedad lo primero es saber reconocerla y, ante todo, no negarla, ya que entonces se hará más poderosa. Aceptarla nos ayudará a controlarla

A día de hoy la ansiedad es uno de los problemas más comunes en todo el mundo y muchas personas suelen sufrirlo.

Algunas la experimentan en estados más avanzados que otras debido al ritmo de vida que se encuentran sometidas.

A pesar de ser un padecimiento psicológico, no todos los individuos se encuentran diagnosticados.

No obstante, tampoco es necesario visitar a un especialista para saber que se está en un estado de ansiedad.

¿Qué es la ansiedad?

ansiedad

Ante este padecimiento de características globales muchos se hacen dicha pregunta, con el fin de esclarecer las dudas con respecto al mismo.

  • La persona que padece ansiedad se percibe de forma hiperactiva o inquieta. En la mayoría de las ocasiones esta intranquilidad no puede controlarse, por lo que llega a ser confuso.
  • La sensación que más impera en este orden de ideas es negativa. Las personas con ansiedad siempre esperan que ocurran eventos malos, bien sea a ellos mismos o a las personas que los rodean.
  • En la mayoría de los casos la persona es consciente de la existencia del problema, pero no de su origen, por lo que se le vuelve complejo controlarlo.

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Tipos de ansiedad

Tipos de ansiedad

La comunidad médica afirma que, cuanto más sepamos sobre los padecimientos sufridos, más sencillo se hace contrarrestar su cuadro sintomatológico.

En ese orden de ideas, vamos a profundizar en algunos aspectos de los diferentes tipos de ansiedad.

Ansiedad estado

Este tipo de ansiedad puede estar ocasionada por diversos acontecimientos. Una vez ocurren, la persona reacciona de manera ansiosa.

Ante la ausencia de proceso y acompañamiento psicológico, puede resultar como una sorpresa no muy grata.

Ansiedad rasgo

Por su parte, la ansiedad rasgo hace referencia a una persona que la padece desde temprana edad, y en la mayoría de los casos se presenta en la niñez.

Una característica de los afectados por este problema es la reactividad. Ante cualquier situación se alteran y entran en dicho estado de intranquilidad.

Formas de combatir la ansiedad

A pesar de ser un problema complejo para el ser humano, no es necesario, en todos los episodios, recurrir a control médico.

Por fortuna, en este caso existen diversas formas de tratarlo y combatirlo.

En ese orden de ideas recomendamos acatar los siguientes consejos.

1. Aceptar la ansiedad

Como cualquier otro tipo de problema presente en la vida, el primer paso para solucionarlo es aceptar su existencia, sus causas y todos los efectos que puede provocar en uno mismo.

Con respecto a la ansiedad, cuanto más se niegue, más daño puede llegar a provocar.

Así, ante un episodio de ella, lo mejor es saber que está allí y no categorizarla como algo malo, ya que, esto puede generar más preocupación de la que hay.

2. Detectar pensamientos irreales

Detectar pensamientos irreales

El primer paso ya está dado, aceptar la ansiedad en la vida contribuye de forma amplia en controlarla.

La idea ahora es ser conscientes de que esta provoca un sinfín de pensamientos dañinos en la mente.

La mayoría de estos suelen ser relacionados con episodios irreales e ilógicos. Por eso surge la necesidad de identificarlos y separarlos de las preocupaciones con sentido.

Para conseguirlo, basta con plantearse una serie de preguntas básicas, sencillas y simples. Aunque la ayuda de otras personas puede ayudar, se recomienda realizar este ejercicio solo y mentalmente.

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3. Mitigar las preocupaciones

Algo está claro en la vida. Cuanto más avanza el tiempo, más se incrementan los deberes, las obligaciones y responsabilidades. Todo esto, sin lugar a dudas, hace mella de manera negativa en el pensamiento.

Es más, cualquier persona puede verse ansiosa ante la acumulación de actividades.

No obstante, y teniendo en cuenta que la ansiedad que se encuentra latente en la cabeza, es necesario analizar con detenimiento qué deberes, responsabilidades y obligaciones son más importantes.

Una vez hecho dicho reconocimiento, plantéate dejar aquellas actividades que no aportan en lo absoluto y que, a la larga, solo incrementan la ansiedad.

4. Regalarse tiempo

Relajarse

La rutina de una persona sin ansiedad tiende a ser bastante ocupada. Ahora bien, la de la quien padece este problema lo es mucho más.

Y es que, además de cumplir con sus deberes normales, debe atender y mitigar los pensamientos irreales.

Sin embargo, por muy pesado que resulte el día, siempre se debe sacar tiempo para uno mismo. Esto se torna especialmente importante si es para realizar actividades que involucren la relajación y la tranquilidad.

Existen alternativas más simples que otras, no obstante, todas pueden aportar su granito de arena.

Anímate a:

  • Ver una película.
  • Practicar técnicas de relajación o respiración en casa.
  • Practicar yoga o pilates.
  • Participar en un grupo de baile para principiantes.